lunes, 30 de marzo de 2009

La Lucha por la Verdad





El Púlpito de la Capilla New Park Street
Un sermón predicado la mañana del Domingo 11 de Enero, 1857
por Charles Haddon Spurgeon
En el Music Hall, Royal Surrey Gardens, Londres.
"Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano." Éxodo 17: 9.

Los hijos de Israel fueron sacados de Egipto con mano alzada y brazo fuerte. Fueron conducidos al vasto desierto ululante, donde habían muy escasas moradas permanentes de hombres. Por algún tiempo prosiguieron su marcha en la soledad, descubriendo pozos y algunos otros rastros de poblaciones nómadas, pero sin encontrar a nadie que turbara esa soledad. Pero da la impresión que entonces, como ahora, habían tribus errantes que, como los beduinos árabes, vagaban por aquí y por allá a través de toda la región en la que se encontraban los hijos de Israel en aquel momento. Esa gente, excitada por la esperanza de un botín, cayó súbitamente sobre la retaguardia de los hijos de Israel, hiriendo muy cobardemente a las filas postreras de sus huestes, se apropió del botín, y se batió velozmente en retirada. Cobrando fuerza y valor por este exitoso despojo, se atrevió luego a atacar al ejército de Israel en pleno, que en aquel tiempo debe haber constado de dos o tres millones de almas, que fueron sacadas fuera de Egipto y alimentadas milagrosamente en el desierto.Esta vez Israel no fue sorprendido, pues Moisés había dicho a Josué: "Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano," suplicando a Dios, para que cada golpe dado con la espada fuera doblemente eficaz con la poderosa ayuda de Dios. Se nos informa que lograron una gran victoria. Los amalecitas fueron derrotados, y por causa de su inmotivado ataque contra los hijos de Israel, fueron condenados al exterminio. Encontramos que está escrito así: "Escribe esto para memoria en un libro, y dí a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo. Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nisi; y dijo: Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación." Ahora, amados, esta escena de guerra no está registrada en la Escritura como una circunstancia interesante para divertir al amante de la historia, sino que está escrita para nuestra edificación. Recordamos el texto que dice: "Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron." Hay una enseñanza que se debe sacar de esto, y nosotros la consideramos una enseñanza especial, pues le agradó a Dios que este fuera el primer texto comandado por la autoridad Divina como un registro para las generaciones venideras. Pensamos que las jornadas de los hijos de Israel nos proporcionan muchos símbolos del caminar de la iglesia de Dios por el mundo; y creemos que esta pelea con Amalec es una metáfora y un símbolo de esa lucha diaria y constante que todo el pueblo de Dios debe sostener, contra los pecados externos y los pecados internos. El día de hoy me limitaré especialmente al pecado externo; voy a hablar de la gran batalla que al momento presente se está librando por Dios y por Su verdad, en contra de los enemigos de la Cruz de Cristo. Intentaré, primero, hacer unos cuantos comentarios sobre la guerra en sí, luego vamos a considerar el método autorizado para la guerra, que es doble: golpes consistentes y oraciones consistentes, y luego concluiré alentando a la iglesia de Dios a una diligencia mayor y más celosa en la guerra por Dios y por Su verdad.I. Entonces, en primer lugar, haremos unos comentarios sobre LA GRAN GUERRA que está tipificada por la lucha entre los hijos de Israel y Amalec.Primero, noten que esta cruzada, esta lucha sagrada, esta guerra santa de la que hablo, no es contra hombres, sino contra Satanás y contra el error. "No tenemos lucha contra sangre y carne." Los cristianos no están en guerra contra ningún hombre que camina sobre la tierra. Estamos en guerra contra la infidelidad, pero a los infieles los amamos y oramos por ellos; estamos en guerra contra cualquier herejía, pero no tenemos enemistad contra los herejes; nos oponemos y declaramos la guerra a muerte con todo lo que se oponga a Dios y a Su verdad: pero en relación a todo hombre procuraremos practicar la santa máxima: "Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen." El soldado cristiano no tiene ni pistola ni espada, pues no pelea con hombres. Es contra las "huestes espirituales de maldad en las regiones celestes" que combate, y contra otros principados y potestades diferentes de los que se sientan en los tronos con cetros en sus manos. He observado, sin embargo, que algunos cristianos (y es un sentimiento al cual estamos inclinados todos), son muy propensos a convertir la guerra de Cristo en una lucha de carne y sangre, en vez de que sea una contienda contra el error y la maldad espirituales. ¿Acaso no han notado nunca, en las controversias religiosas, cómo los hombres riñen entre sí, y hacen alusiones personales y se insultan mutuamente? ¿Qué es eso sino la consecuencia de olvidar que es la guerra de Cristo? No estamos luchando contra los hombres; estamos peleando en favor de los hombres más bien que contra ellos. Estamos combatiendo por Dios y Su verdad en contra del error y en contra del pecado; mas no en contra de los hombres. No toquen a las personas de los hombres, sino hieran su pecado con corazón decidido y brazo fuerte. Maten a los pequeños y a los grandes; que no sobreviva nada que sea contra Dios y Su verdad; pero no tenemos guerra contra las personas de los pobres hombres equivocados. Odiamos a Roma de la misma manera que aborrecemos el infierno, pero oramos siempre por sus fervientes partidarios. Denunciamos con fiereza a la idolatría y a la infidelidad, pero los hombres que se degradan con cualquiera de ellas no son objeto de nuestra ira, sino de nuestra piedad. No peleamos contra hombres, sino contra las cosas que consideramos falsas delante de Dios.Debemos hacer siempre esa distinción, pues de lo contrario el conflicto con la iglesia de Cristo será degradado a una simple batalla de fuerza bruta y de ropa ensangrentada; y así el mundo será otra vez Acéldama: un campo de sangre. Este error es el que ha atado a los mártires a la hoguera y ha arrojado a los confesores a la prisión, porque sus oponentes no podían distinguir entre el error imaginario y el hombre. Al tiempo que hablaban con vigor contra el pretendido error, en su intolerancia sentían que debían también perseguir al hombre, cosa que no necesitaban hacer ni debían hacer. Nunca tendré miedo de expresar lo que pienso utilizando todas las palabras más sencillas que pueda juntar, y no temo decir cosas duras contra el diablo, ni contra lo que el diablo enseña; pero soy amigo de todo habitante de este ancho mundo, y no tengo enemistad con nadie ni por un momento, como no podría tenerla con un bebé que acaba de ser traído a este mundo. Debemos odiar al error, debemos aborrecer la falsedad; pero no debemos odiar a los hombres, pues la guerra de Dios es contra el pecado. Que Dios nos ayude siempre a hacer esa distinción.Pero ahora observemos que la guerra que hace el cristiano (y podemos decírselo para alentarlo), es una guerra muy justa. En cualquier otro conflicto en que los hombres hayan participado, han habido dos opiniones: algunos han opinado que la guerra era justa, y otros han dicho que era injusta; pero en relación a la guerra sagrada en la que han estado involucrados todos los creyentes, ha habido una sola opinión entre los hombres de mente recta. Cuando el antiguo sacerdote estimulaba a los cruzados a la guerra, les hacía gritar Deus vult: es la voluntad de Dios. Y nosotros podemos decir lo mismo con mayor razón. Una guerra en contra de la falsedad, una guerra en contra del pecado, es una guerra de Dios; es una guerra estimulante para cualquier cristiano, pues está muy seguro que cuenta con el sello de la aprobación de Dios cuando va a la guerra contra los enemigos de Dios.Amados, no dudamos de ninguna manera que cuando alzamos nuestras voces como una trompeta en contra del pecado, nuestra guerra es justificada por las leyes eternas de la justicia. ¡Que todas las guerras tuvieran una causa tan justa y verdadera, como la guerra que Dios peleó con Amalec: contra el pecado en el mundo!Recordemos, además, que es una guerra de suma importancia. Se grita a veces en otras guerras: "¡Ingleses, luchen por lo que les pertenece y por sus hogares, por sus esposas y por sus hijos, combatan y repelan al enemigo!" Pero esta guerra no es meramente por proteger nuestras pertenencias y nuestros hogares, nuestras esposas y nuestros hijos, sino que es por algo más que todo eso. No es contra quienes matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer; sino que es una lucha por las almas, por la eternidad, contra quienes quieren arrojar al hombre a la perdición eterna. Es un combate por Dios, por la liberación de las almas de los hombres de la ira venidera. Es en verdad una guerra que debe ser comenzada, debe ser continuada y combatida en espíritu, por el ejército entero de los elegidos de Dios, sabiendo que ninguna guerra puede ser más importante. La salvación instrumental de los hombres es, por encima de todas las cosas, el objetivo más elevado que podremos alcanzar, y ahuyentar a los enemigos de la verdad es una victoria que sobrepasa todas las cosas deseables. La religión debe ser el cimiento de cada bendición que la sociedad espera gozar. Aunque le den poca importancia, la religión tiene mucho que ver con nuestra libertad, con nuestra felicidad, y con nuestro bienestar. Inglaterra no hubiera sido lo que ahora es, si no hubiese sido por su religión; y en aquella hora en la que abandone a su Dios, su gloria habrá caído, y en sus estandartes se escribirá: "Icabod."En aquel día cuando el Evangelio fuere silenciado, cuando nuestros ministros dejaran de predicar, cuando la Biblia fuera encadenada, en aquel día (Dios quiera que no suceda nunca), en aquel día, Inglaterra podría contarse entre los muertos, pues habría caído, puesto que Dios la habría abandonado, viendo que ha desechado su alianza con Él. Cristianos, en esta pelea por la justicia, ustedes están combatiendo por su nación, por sus libertades, por su felicidad y su paz; pues a menos que se mantenga la religión, la religión del cielo, todo ello en verdad será destruido.A continuación, reflexionemos en que, en esta gran guerra por Dios y por Cristo, estamos peleando con enemigos insidiosos y muy poderosos. Permítanme hacer otra vez la observación que en tanto que hablo de ciertos caracteres, no estoy hablando de los hombres, sino de sus errores. En este momento, estamos experimentando dificultades especiales en la gran contienda por la verdad: especiales, debido a que muy pocos la aprecian. Tenemos enemigos de todas las clases, y todos ellos mucho más despiertos que nosotros. El infiel tiene sus ojos muy abiertos; y mientras creemos (somos hombres muy confiados), que en verdad nuestra grandeza está madura, una helada está quemando nuestros hermosos retoños, y a menos que despertemos ¡que Dios nos ayude!Casi en todo lugar, la infidelidad parece cobrar una gran influencia; no la infidelidad osada y jactanciosa de Tom Payne, sino una infidelidad más cortés y moderada; no la infidelidad que mata a la religión con un garrote, sino aquella que trata de envenenar con pequeñas dosis de veneno, y sigue su camino, afirmando que todavía no ha lesionado a la moral social. En todas partes esto está aumentando; me temo que la gran masa de nuestra población está imbuida de un espíritu infiel. Entonces tenemos que preocuparnos más de eso que de Roma. No de Roma en su ataque abierto. De eso tenemos poco temor. Dios ha dado al pueblo de Inglaterra un espíritu protestante tan valeroso que cualquier abierta innovación proveniente del Papa de Roma sería repelida instantáneamente. Me refiero al catolicismo romano que se ha infiltrado en la Iglesia de Inglaterra bajo el nombre Puseísmo. Se ha incrementado por todas partes; están comenzando a prender velas en el altar, que es sólo un preludio de esa grandes llamas con las que quieren consumir nuestro protestantismo. ¡Oh, que hubiesen hombres que los desenmascararan! Hay mucho por qué temerles. Pero no le daría mayor importancia si no fuera por algo que es todavía peor. Tenemos que luchar con un espíritu, que no sé cómo denominarlo, a menos que lo llame un espíritu de 'moderación enfermiza' en los púlpitos de las iglesias protestantes. Los hombres han comenzado a limar los ásperos filos de la verdad, a desechar las doctrinas de Lutero, y de Zuinglio y de Calvino, tratando de adaptarlas para complacer a los gustos más refinados. Pueden visitar en estos días una capilla de la iglesia católica, y oír un sermón predicado por algún sacerdote católico que es tan bueno como el que pueda predicar un ministro protestante, porque no aborda los puntos controversiales, ni expone las partes claves de nuestra religión protestante. Adviertan, también, ¡cuánto desprecio hay en la gran mayoría de nuestro libros hacia la sana doctrina! Los autores se imaginan que la verdad no tiene mayor valor que el error; que en cuanto a las doctrinas que predicamos, no tienen mayor importancia; todavía sostienen que:
"El hombre de recta vida no puede equivocarse." El letargo y la frialdad se están infiltrando en los púlpitos bautistas y de muchas otras denominaciones, y con ellos, una suerte de anulación de toda verdad. Al tiempo que generalmente predican sólo pequeños errores dignos de notarse, sin embargo, la verdad misma es expresada de una manera tan diluida que nadie la detecta, y en un estilo tan ambiguo que nadie es sacudido por ella. En la medida que esté al alcance del hombre, las flechas de Dios deben ser quebradas y la espada debe ser envainada en el día de la batalla. Los hombres ya no oyen la verdad como solían hacerlo. Una boca de terciopelo está reemplazando al cojín de terciopelo, y el órgano es lo único en el edificio que expresa un cierto sonido. De tales cosas, "¡líbranos, Señor!" Que el cielo ponga un fin a toda esta moderación mal entendida; necesitamos una verdad expresada con franqueza en estos peligrosos días; necesitamos un hombre en este momento que hable como Dios le indique, y que no se preocupe por nadie. ¡Oh, si tuviésemos entre nosotros a algunos de los viejos predicadores escoceses! Esos predicadores escoceses hacían temblar a los reyes; no eran siervos de hombres; eran muy señores doquiera que iban, porque cada uno de ellos decía: "Dios me ha dado un mensaje; mi frente es adamantina contra los hombres; hablaré lo que Dios me diga." Como Micaías, esos predicadores decían: "Vive Jehová, que lo que Jehová me hablare, eso diré." ¡Héroes de la verdad, soldados de Cristo, despierten! En este momento tenemos enemigos. No crean que la lucha ha terminado; la gran guerra de la verdad se torna más intensa y fiera que nunca. ¡Oh, soldados de Cristo! ¡Desenvainen sus espadas! Levántense otra vez por Dios y por Su verdad, para que el Evangelio de la gracia inmerecida no sea olvidado. Sólo déjenme agregar, en lo relativo a esta guerra, que tendrá perpetua duración. Recordemos, amados hermanos, que esta guerra entre el bien y el mal debe ser continua, y no debe cesar nunca, hasta que la verdad haya obtenido la victoria. Si suponen que nuestros antepasados hicieron lo suficiente por la verdad y por Dios, y que ustedes pueden disfrutar del ocio, cometen un grave error. Hasta ese día cuando el mando tenga la verdad y la verdad tenga el mando, no debemos envainar nunca nuestras espadas; hasta la feliz hora en que Cristo reine, cuando sea Señor de todas las tierras, cuando "Forjemos azadones de nuestras espadas, hoces de nuestras lanzas," y los hombres ya no aprendan más la guerra, hasta ese día el conflicto debe mantenerse. Que nadie piense que hemos alcanzado una posición en la que no tenemos necesidad de estar vigilantes: así como la guerra ha sido terrible en el pasado, sigue siéndolo ahora, aunque de otra manera. Ahora no tenemos necesidad de resistir hasta la muerte en nuestra lucha con el pecado, pero tenemos necesidad de un poder de resistencia tan firme como el que poseyeron los mártires y confesores en los días del pasado. Hermanos, tenemos que despertar; el ejército debe estar presto, los soldados del Señor deben despertar a una conciencia de su posición. Ahora, ahora, tocamos la trompeta; ¡apresúrense a la batalla, soldados amodorrados! ¡Arriba, arriba, arriba! Sus estandartes deben ondear, y sus espadas deben ser desenvainadas; es un día de lucha: un día de guerra y de contienda.Sin embargo, no puedo concluir esta sección de mi sermón sin señalar que, no es meramente el error en la religión lo que debemos combatir, sino el error en la práctica. ¡Oh!, amados, este mundo es un mundo perverso todavía, y Londres es todavía una ciudad abominable. Tenemos un hermoso lustre por doquier: un hermoso exterior, pero, ay, en sus partes ocultas el pecado aún domina. Esta es la gran ciudad de las falsas apariencias, la lucida casa de la impostura, el hogar inmundo de la corrupción. Nuestras calles están bordeadas de bellas casas; pero ¿qué encontramos en su interior? ¿Qué encontramos allí, en las entrañas de nuestra ciudad? Londres es un culpable colosal, es un pecador monstruoso, y por todos lados hay quienes viven en los más repugnantes vicios, y sin embargo prosiguen su carrera sin freno y sin reproche, pues es de mal gusto señalar a los hombres sus pecados, además de que son muy pocos los que tienen el espíritu de hablar claramente contra los pecados de los hombres. Cuando consideramos la presencia del libertinaje femenino que cuenta entre sus adeptos a decenas de miles, ¿acaso no somos conducidos a concluir que el mismo pecado debe ser muy común entre los hombres? Y ¡ah!, qué terrible que tengamos que expresar esto. Y los hombres que engañan y seducen a las pobres desventuradas mujeres, ¿no son admitidos en la sociedad como personas respetables y morales? ¿Qué es esto sino abominable hipocresía? En Londres somos más pecadores de lo que muchos suponen. Todo está encubierto. Pero no crean que pueden engañar a Dios de esta manera. El pecado merodea a un hórrido ritmo por la tierra; la iniquidad todavía recorre nuestras calles, disfrazada, es cierto, no como pecado abierto, pero muy ofensiva para Dios y para los hombres buenos. ¡Oh!, hermanos míos, el mundo no es bueno todavía. Tiene una película protectora, pero en todo momento la repugnante enfermedad acecha por dentro. Otra vez les digo: levántense en armas, soldados de Cristo; la guerra contra el pecado no ha terminado, a duras penas ha comenzado.II. Pero ahora, en segundo lugar, tenemos que advertir brevemente, LOS MEDIOS ESTABLECIDOS PARA LA GUERRA. Cuando Amalec salió contra Israel, Dios estableció dos medios para combatirlos. Si hubiese querido, habría podido enviar un viento para ahuyentarlos, o habría podido acabar con sus ejércitos mediante la ráfaga de la plaga; pero no le agradó hacerlo de esa manera, pues hubiera otorgado el honor al esfuerzo humano, y, por eso, dijo a Josué: "Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec." Es cierto que, con la fortaleza de Dios, Josué pudo haber vencido al enemigo; pero Dios dice: "A la vez que honro el esfuerzo humano, aún así haré comprender a los hombres que Dios lo hace todo. ¡Moisés!, sube a la cumbre del collado; permanece allí en oración, sostén en alto tu vara, y mientras los soldados de Josué se apresuran a la batalla, Moisés intercederá, y ustedes obtendrán un triunfo conjunto. Tu oración, oh Moisés, sin la espada de Josué, no prosperará; y la espada de Josué sin la vara de Moisés, no será eficaz." Las dos formas de combatir contra el pecado son estas: golpes consistentes y oraciones consistentes. Primero, la iglesia debe emplear golpes fuertes y batalla encarnizada en contra del pecado. De nada servirá que se encierren en sus casas y le pidan a Dios que detenga el pecado, a menos que vayan y hagan algo ustedes mismos. Si oran hasta quedarse mudos, nunca tendrán una bendición a menos que se involucren ustedes mismos. El agricultor ora por su cosecha; ¿podría obtenerla si no ha arado y no ha sembrado luego su semilla? El guerrero ora por la victoria, pero si sus soldados se quedan tranquilos y permiten que les disparen, ¿obtendría algún triunfo? No, debe haber un activo ejercicio del poder otorgado por Dios, pues la oración, sin ese ejercicio, no aprovecharía en nada. Entonces, hermanos y hermanas, que cada uno de nosotros, en nuestras respectivas esferas, aseste duros golpes en contra del enemigo. Esta es una lucha en la que cada uno de los miembros del pueblo del Señor puede hacer algo. ¡Los que cojean apoyados en muletas, pueden usarlas como armas de guerra, así como los hombres fuertes pueden blandir sus espadas! Cada uno de nosotros tiene una tarea que le ha sido asignada, si somos de los elegidos de Dios; procuremos cumplirla. Tú distribuyes folletos; prosigue con tu tarea, hazla con entrega. Tú eres un maestro de la escuela dominical; prosigue, no te detengas en esa bendita obra, hazla como para Dios, y no como para el hombre. Tú eres un predicador; predica conforme a la habilidad que Dios te da, y ten siempre presente que Él no requiere más de un hombre de lo que Él mismo le ha dado; por tanto, no te desanimes si tienes poco éxito, prosigue con tu trabajo. ¿Eres como Zabulón, alguien que puede manejar la pluma? Manéjala con sabiduría, y con ella podrás herir los lomos de los reyes. Y si no puedes hacer gran cosa, al menos pásales las municiones a los otros, y puedes ser de ayuda en sus obras de fe y en sus labores de amor. Hagamos todos algo por Cristo. No podría creer que haya un cristiano en el mundo que no pueda hacer algo. No hay ninguna araña que se cuelgue de las paredes del palacio de rey que no tenga una función; no hay ninguna ortiga que crezca en un rincón del cementerio que no tenga su propósito; no hay ningún insecto que bata sus alas en la brisa que no cumpla con algún decreto divino; y yo no podría aceptar que Dios haya creado a algún hombre, especialmente a algún hombre cristiano, para que fuera un vacío, para que no fuera nada. Él te hizo con un propósito. Descubre cuál es ese propósito; encuentra tu nicho, y llénalo. Aunque sea muy pequeño, aunque sea 'cortar tu leña o sacar tu agua,' haz algo en esta gran batalla por Dios y por la verdad.Josué debe salir y escoger varones. Me parece verlo; da la impresión que era un hombre de guerra desde su juventud; pero ¡entre qué mezcolanza tenía que elegir! Vamos, ellos eran un conjunto de esclavos. No habían visto una espada nunca en sus vidas, excepto en las manos de los egipcios. Eran unas criaturas pobres y miserables; fueron unos cobardes cuando vieron a sus viejos enemigos en el Mar Rojo, y ahora sus armas eran aquellas que el propio Mar Rojo había arrojado de sus entrañas, y sus uniformes respondían a todas las descripciones posibles sobre la tierra. Josué, sin embargo, escoge a los más fuertes de ellos, y les dice: "vengan conmigo." Era de verdad, como uno lo llamaría, un "regimiento harapiento" con el cual se presentó a la lucha: y sin embargo, ese regimiento harapiento salió victorioso. Josué ganó el combate contra los amalecitas, gente que poseía un entrenamiento para llevar una vida de rapiña. Entonces, ustedes hijos de Dios, es posible que sepan muy poco de las tácticas de guerra, y sus enemigos podrían derrotarlos en cuanto a los argumentos, y aniquilarlos en materia de lógica; pero, si son hijos de Dios, los que están con ustedes son más que suficientes para luchar con los enemigos; vivirán para verlos tendidos, muertos en el campo de batalla. Sólo pelea con fe en Dios, y saldrás victorioso.Pero esto no es todo. Josué podría haber peleado, pero pudo haber sido derrotado, si no hubiese sido por Moisés en la cumbre del collado. Ambos eran necesarios. ¿No ves la batalla? No es de grandes proporciones, pero aun así es digna de toda tu atención. Allá están los amalecitas, lanzándose a la guerra con gritos discordantes; ¡mira, Israel los está repeliendo y Amalec huye! Pero, ¿qué es lo que veo? Ahora Israel retrocede y huye; ahora, ¡de nuevo se reaniman y ahuyentan a Amalec! ¡Miren!, son despedazados por la espada de Josué, y el poderoso Amalec se abate como el grano bajo la hoz del segador. Las hordas de Amalec se están extinguiendo. Pero ¡otra vez!, otra vez la batalla fluctúa; Josué huye; pero ¡nuevamente reanima a sus tropas! Y ¿acaso no han observado el fenómeno milagroso? Allá, en la cumbre del collado está Moisés. Observarán que cuando sus brazos estaban extendidos, Israel derrotaba a Amalec; pero en el instante en que por el cansancio bajaba sus manos, entonces Amalec tenía una victoria temporal; y cuando de nuevo alzaba su vara, Israel dispersaba al enemigo. Cada vez que la mano de la oración caía, la victoria fluctuaba entre los combatientes. ¿Ven al venerable intercesor? Moisés, siendo un hombre de avanzada edad, se cansa de permanecer de pie, así, tantas horas. Entonces lo sientan sobre una piedra; a pesar de ello, sus brazos no son de hierro, y sus manos están bajando; pero, ¡vean!, sus ojos despiden fuego y sus manos son alzadas al cielo; las lágrimas comienzan a rodar por sus mejillas y sus oraciones jaculatorias suben al cielo como muchos dardos que encontrarán su objetivo en el oído de Dios. ¿Pueden verlo? Él es el eje de la victoria; cuando vacila, Amalec prevalece; y cuando recupera su fuerza, el pueblo elegido gana la victoria. ¡Miren! Aarón está sosteniendo su mano por un momento; y luego se apoya sobre Hur, y el anciano cambia sus manos, pues la batalla dura todo el día, y bajo el ardiente sol es un trabajo muy agotador mantenerlas en una sola posición. Pero vean cuán virilmente las mantiene; duras, como si hubiesen sido esculpidas en piedra; cansado y agotado, aún así sus manos están extendidas, como si fuese una estatua, y sus amigos le ayudan en su celo. Y vean ahora, las filas de Amalec están deshechas como delgadas nubes ante un viento fuerte de Vizcaya. ¡Huyen! ¡Huyen! Todavía sus manos están inmóviles; todavía pelean; todavía los amalecitas huyen; todavía Josué prevalece, hasta que al fin, todos los enemigos yacen tendidos muertos sobre la llanura, y Josué regresa con un grito de júbilo.Ahora, esto nos enseña que debe haber oración acompañada de esfuerzo. ¡Ministro!, aunque continúes predicando, no tendrás ningún éxito a menos que ores. Si no sabes cómo luchar con Dios de rodillas, encontrarás que es muy difícil luchar de pie en el púlpito con los hombres. Podrás esforzarte para hacerlo pero no tendrás éxito, a menos que apoyes tus esfuerzos en la oración. Es más probable que falles en tus oraciones que en tus esfuerzos. No leemos en ningún momento que la mano de Josué haya estado cansada de blandir la espada, pero la mano de Moisés sí estaba cansada de sostener la vara. Entre más espiritual sea la tarea, más propensos estaremos a cansarnos de ella. Podríamos pararnos y predicar todo el día, pero no podríamos orar todo el día. Podríamos salir para visitar enfermos todo el día, pero no podríamos estar encerrados ni la mitad del día en nuestras habitaciones. Pasar una noche con Dios en oración sería mucho más difícil que pasar una noche predicando al hombre. ¡Oh, cuídate, cuídate, iglesia de Cristo, de dejar de orar! Por sobre todo, me dirijo a mi propia iglesia muy amada, a mi propio pueblo. Ustedes me han amado, y yo les he amado, y Dios nos ha dado un gran éxito, y nos ha bendecido. Pero, fíjense bien, yo atribuyo todo eso a sus oraciones. Ustedes se han congregado en multitudes perfectamente incomparables, para orar por mí cada lunes por la noche, y yo sé que soy mencionado en sus altares familiares, como alguien que es muy amado en sus corazones; pero tengo miedo que sus oraciones cesen. Dejen que el mundo diga: "abajo con él;" yo me enfrentaré a todos ellos, si ustedes oran por mí; pero si ustedes cesan en sus oraciones, todo habrá terminado para mí y para ustedes. Sus oraciones nos hacen poderosos; la legión que ora es una legión que truena. Si me pudiera comparar con un comandante militar, diría esto: que cuando veo que mis hombres se levantan para orar en números tan grandes, me siento como Napoleón, cuando envió a su vieja guardia. La batalla había amainado; "Allá van," dijo, "ahora la victoria es segura." O, como nuestros propios guardias, los boinas negras, que, dondequiera que iban, llevaban la victoria con ellos. La legión que ora es una legión que truena en todas partes. Los hombres pueden enfrentarse a todo menos a la oración. Si oráramos como algunos hombres lo han hecho, arrancaríamos de tajo las propias puertas del infierno. ¡Oh!, que tuviésemos poder en la oración. No cesen, se los ruego, se los suplico, no cesen de orar; dejen de hacer cualquier otra cosa, pero no dejen de orar; puestos de rodillas, luchen con Dios, y ciertamente el Señor nuestro Dios nos bendecirá, "Y témanlo todos los términos de la tierra." III. Y ahora, en tercer lugar, voy a concluir solamente con unas cuantas observaciones, PARA ANIMARLOS A LA GUERRA. Recuerden, oh hijos de Dios, que hay muchas cosas que deben hacerlos valientes para combatir por Dios y por Su verdad. Lo primero que voy a traer a su memoria es el hecho de que esta guerra en la que están involucrados es una guerra hereditaria; no es una que ustedes hayan comenzado, sino una que han heredado desde el momento en que la sangre de Abel clamó por venganza. Cada mártir que ha muerto ha pasado la bandera ensangrentada al siguiente, y este a su vez se la ha pasado a otro mártir. Cada confesor que ha sido atado en la hoguera para ser quemado, ha encendido su vela, y se la ha entregado a otro, diciéndole: "¡cuídala!" Y ahora he aquí la vieja espada "¡Por Jehová y por Gedeón!" Recuerden qué brazos la han blandido; recuerden cuán a menudo ha "penetrado hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos." ¿La van a deshonrar? ¿La deshonrarán? Aquí está el grandioso estandarte: ha ondeado en muchas brisas; mucho antes que la bandera de esta nuestra tierra fuera confeccionada, la bandera de Cristo fue suspendida en alto. ¿Van a mancharla? ¿La mancharán? ¿No la entregarán a sus hijos, todavía inmaculada, diciendo: "prosigan, prosigan; les dejamos la herencia de guerra; prosigan, prosigan, y venzan"? Lo que hicieron sus padres, háganlo ustedes otra vez; todavía sostengan la lucha, hasta el final de los tiempos." Yo amo a mi Biblia porque es una Biblia bautizada con sangre; la amo todavía más, porque muestra la sangre de Tyndale; la amo porque está teñida de la sangre de John Bradford, y Rowland Taylor, y Hooper; la amo porque está manchada de sangre. A veces pienso que me gusta la fosa bautismal porque ha sido manchada con sangre, y ahora está prohibida por la ley en el continente europeo. La amo porque veo en ella la sangre de hombres y mujeres que fueron martirizados porque amaron la verdad. ¿Acaso no defenderán el estandarte de la verdad, después que tan ilustre linaje de guerreros lo ha sostenido en sus manos?Quisiera haber podido dirigirme a ustedes como habría deseado, pero mi voz me falla; por tanto, no puedo exhortarlos exceptuando una consideración, que es, la perspectiva de la victoria final. Es cierto que antes de que pase mucho tiempo, triunfaremos; por tanto, no renunciemos a la lucha. Me ha dado mucha satisfacción oír que, últimamente, ha habido un avivamiento en las filas de la iglesia de Cristo; por aquí y por allá oigo que se están levantando grandes evangelistas. Algunos me han preguntado, cuando se han mencionado sus nombres, "¿qué puedes comentar?" Mi respuesta es "Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta." ¡Oh!, que Dios envíe miles y miles de hombres, que reúnan multitudes para oír Su palabra. Yo quisiera que llegue el día en que cada iglesia y cada capilla de Inglaterra estuviesen tan llenas de almas como esta, y que fueran tan grandes como esta. Pienso que en verdad las iglesias están teniendo un avivamiento; pero si no es así, la victoria es todavía segura: Dios conseguirá la victoria; Jehová triunfará. Satanás podrá soñar que él triunfará, pero no lo hará. Por tanto, hombres y hermanos, marchemos a la victoria; que la corona que está delante de ustedes, les anime para el combate, hasta obtener la victoria, hasta obtener la victoria, y ¡adelante, adelante, adelante! Pues Dios es por ustedes. Recuerden al grandioso intercesor: Cristo está en la cumbre del collado, y mientras ustedes se encuentran en el valle, Él intercede, y prevalecerá, ¡continúen y obtengan la victoria, en el nombre de Cristo!No puedo extenderme más, pero debo concluir repitiendo las palabras con las que siempre me gusta terminar mis sermones: "el que creyere en el Señor Jesús y fuere bautizado, será salvo; ¡mas el que no creyere, será condenado!" ¡Oh!, que crean en Cristo; ¡oh!, que Dios les dé fe para que pongan su confianza en Él; este es el único camino de salvación. "Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo."

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Rodolfo Plata dijo...

LA LUCHA POR LA VERDAD. El perfil moral del humanismo secular tiene una banda muy ancha debido a la ausencia de dogmas pero no de principios que denigren la dignidad humana. Su mayor virtud es la búsqueda intensa y apasionada del bien y la verdad, utilizando la razón y el libre pensamiento. Porque la sabiduría y la bondad son el norte que orienta su vida y sus actos, para encontrar la salida a los laberintos mentales que mantienen perpleja a la humanidad en el oscurantismo medieval religioso, utilizando el pensamiento crítico. El humanismo secular y su etiqueta de ateo, se debe a que los libre pensadores, concientes de la dignidad humana estamos en contra de la manipulación y enajenación que promueve la religión organizada. E intentamos construir un mundo mejor cimentado la ciencia, las humanidades y la educación laica de las multitudes. Y para lograrlo, es necesario orientar este movimiento hacia la trascendencia humana y la sociedad perfecta, inculcando a sus seguidores la fe en si mismo y el espíritu crítico, a fin de desarrollar las potencialidades interiores ejercitando el altruismo y el activismo social intensos, imitando a Cristo. El movimiento secular cristiano iniciado por los sabios alejandrinos en el primer siglo, tiene su raíz en el misticismo secular helénico practicado antes de Cristo. Comprende solo los valores espirituales que enaltecen la dignidad humana; y por ello, es antagónico al fideísmo bíblico, ya que el fideísmo descarta la razón para juzgar las cuestiones sagradas. El principal rol del humanismo secular cristiano, es enaltecer la dignidad humana, utilizando la razón en cuestiones de fe, a fin de disolver los fundamentalismos perniciosos de creyentes y ateos, mediante un juicio justo o punto de vista aquo que discrimine el bien y el mal, la verdad o la mentira, existente en los extremos o polos opuestos.

En un principio el cristianismo fue un movimiento laico. La Epístola apócrifa de los Hechos de Felipe, expone al cristianismo como continuación de la paideía griega, promovida por los sabios alejandrinos que fueron los primeros en percatarse del movimiento cristiano cuando unos griegos se entrevistaron con Cristo (Jn XII, 20 al 24). Posteriormente mandaron al medico Lucas a dar testimonio escrito de los portentos de Cristo, su vida, ejemplo y enseñanza. A partir de entonces, los pueblos helénicos tratando de alcanzar los fines trascendentales de la paideía siguieron a Cristo como el mejor modo de alcanzar la virtud practicando el altruismo, el misticismo y el activismo social, intensos; por ello lucharon por helenizar el cristianismo a fin de estructurar la fe conforme a la razón. Lo cual propició el choque entre culturas ante la oposición radical e intransigente de los príncipes de la sinagoga tendente a evitar que se helenizara el cristianismo. Separando la fe de la razón __cuya unión inseparable, Cristo había revelado metafóricamente al ciego de nacimiento (Jn IX, 39)__ para judaizar el cristianismo y mantenerlo sujeto a los intereses judíos. Provocando en los pueblos cristianos la estulticia generalizada y la entronización del oscurantismo, al olvidar las raíces helenistas de nuestra cultura; lo cual ha convertido las Iglesias en sinagogas, los sacerdotes en rabinos y los cristianos en siervos del gobierno mundial judío. Así el movimiento cristiano dejó de ser laico y dejó de perseguir los fines últimos de la paideía; y por ello, no hemos alcanzado la sociedad perfecta ni la trascendencia humana.

El triunfo del judeo cristianismo sobre el incipiente helenismo cristiano es eminente. Debido a que el progreso de las ciencias y las humanidades,

Rodolfo Plata dijo...

amenaza con derrumbar la doctrina medieval de la iglesia. Las opciones que tenemos son: 1) terminar de judaizar el cristianismo, abrogando de nuestra fe el dogma de la divinidad de Cristo, el dogma de la Santísima Trinidad, el dogma de la Nueva Alianza, convirtiendo a Cristo en un profeta mas de Israel, este movimiento es promovido por la Sinagoga. 2) terminar de actualizar el helenismo cristiano estructurando la fe conforme a la razón: sacralizando la doctrina y la teoría de la trascendencia humana y la sociedad perfecta predicada por Cristo. Abrogando el Antiguo Testamento de nuestra fe por ser una mitología oscurantista y enajenante; lo cual abrogaría la Reforma Protestante, uniría la religión y la ciencia, y uniría las Iglesias en Cristo. Y para lograrlo es necesario criticar el profetismo judío enmarcando científicamente la controversia entre la fe y la razón en el fenómeno espiritual de la transformación humana, utilizando los principios universales de la filosofía y la ciencia de conocimiento espiritual a fin de deslindar del camino ecuménico para hacer objetiva la desviación del cristianismo hacia la ecumene Abrahán-ica que nos conduce al precipicio de la perdición eterna. 3) prescindir de la religión organizada secularizando el cristianismo, convirtiéndolo en un humanismo secular cristiano, con catedrales en las universidades, institutos y fundaciones altruistas.

Ante el eminente seísmo que se avecina, los rabinos han promovido sutilmente la lucha intestina entre conservadores y modernistas, a fin de abrogar la doctrina fruto de los concilios, evitando que se critique al profetismo judío. La crítica al profetismo judío comienza por revisar la sentencia dictada por Cristo en su diatriba contra el puritanismo hipócrita de los sacerdotes y escribas de la ley, señalando como reos de pena eterna a los seguidores de la doctrina (ethos supremaciíta) y ejemplo (pathos avasallante, criminal y genocida serial) judíos. Debido a que S. S. Juan Pablo II difiere de esta sentencia culposa opinando que los judíos son nuestros hermanos mayores en la fe. Los libre pensadores defensores de Cristo, la Iglesia y de las raíces greco-romanas de nuestra cultura, apostando por el helenismo cristiano, criticamos el profetismo judío aportando los elementos de juicio que justifican la abrogación del Antiguo Testamento de nuestra fe:
• Enmarcando la disertación científica en el fenómeno de la trasformación humana abordado por la doctrina y la teoría de la trascendencia humana: conceptualizada por la sabiduría védica, instruida por Buda e ilustrada por Cristo; la cual concuerda con los planteamientos de la filosofía clásica y moderna, y las conclusiones comparables de la ciencia: (psicología: logoterápia), congruencia que da certidumbre a nuestros juicios de valor.
• Enmarcando la disertación filosófica en: “el deslinde del camino ecuménico que tiene como polos la trascendencia humana y la sociedad perfecta. Utilizando los principios universales del saber filosófico y espiritual como tabla raza, a fin de hacer objetivo el desvió del cristianismo hacia la ecumene Abraham-ica demarcada por los convencionalismos de lo que es sagrado para de Israel” (su territorio, su pueblo, sus ancestros, Jerusalén, el templo, y el libro de Israel), conducidos por San Pablo para que los hijos de Israel seguidores de Cristo siguieran siendo Israel, y los gentiles cristianos ayudaran a Israel a llegar a ser la principal de las naciones; y para perpetuar el error separó la fe de la razón: (1ª Corintios I, 17 al 27), e indujo el error fundamental (2ª Timoteo 16, 17) que nos lleva a conclusiones falsas que nos confunden, conflictuan, enajenan y deshumanizan, polarizando la sociedad en explotadores y

Rodolfo Plata dijo...

oprimidos. Convirtiendo en paradoja el cuestionamiento sobre la relación entre la fe y la razón planteado por los helénicos a San Pablo en el Areópago, lo cual ha mantenido perpleja a la humanidad en espera de una respuesta satisfactoria
• Enmarcando la disertación jurídica en la revisión del diferendo pontificio {opuesto a la sentencia dictada por Cristo [Mateo XXIII, 1 al 35] en su crítica a la utopía judía señalando como reos de castigo eterno a los seguidores de la doctrina (el ethos) y la conducta (el pathos) de Israel -VS- la honorable opinión de Su Excelencia Juan Pablo II señalando a Israel como hermano mayor en la fe} a la luz de los hechos bíblicos e históricos; para demostrar que sigue vigente el ad quem recurrido y el diferendo es una apostasía mayor tendente a judaizar el cristianismo
• Dejando al descubierto las implicaciones educativas, judiciales, morales y religiosas del latrocinio de tracto continúo en que incurren las iglesias y organizaciones religiosas al encubrir tendenciosamente el error fundamental; así como el interés jurídico y competencia del Estado para conocer y juzgar este relevante asunto, en razón del severo daño moral causado a la sociedad.
• Convocando el emplazamiento a juicio de las Iglesias y organizaciones religiosas tendenciosas, a efecto de corregir el error fundamental. En primera instancia ante el tribunal de la razón, en segunda instancia ante el tribunal de la ley. Y en tercera instancia en el estrado revolucionario de la justa indignación pública expulsando de las Iglesias a los sacerdotes y pastores fideístas renuentes a corregir el error fundamental; tal como lo hizo Cristo cuando expulsó del templo a los mercaderes.

CRITERIO DE VERDAD UTILIZADO AL EXPONER LA TEOLOGÍA A LA OBJETIVIDAD CIENTÍFICA, A EFECTO DE DESLINDAR EL CAMINO ECUMÉNICO Y DIRIMIR LA CONTROVERSIA QUE SE DA ENTRE “LA FE -VS- LA RAZÓN”, DIFERENCIANDO EN LOS TEXTOS BÍBLICOS SI O NO SON CUESTIONES ESPIRITUALES:
El Procedimiento se inicia: adoptando un punto de vista neutral hacia las cuestiones a juzgar, apartando momentáneamente nuestra mente del testimonio de los sentidos, sometiendo los textos sagrados, los hechos bíblicos y sus expectativas: (los dogmas, las concepciones y las convicciones) al escrutinio de la razón, utilizando como herramienta de discernimiento: la duda y la prueba como sistema __`los conceptos, los principios y los planteamientos existenciales de la filosofía clásica y moderna´, y ‘las respuestas de las ciencias a esos planteamientos: los modelos y teorías, los procedimientos y las conclusiones comparables de las ciencias experimentales: (la ciencia jurídica, la ciencia medica, la psicología´__ a efecto de identificar las congruencias, identidades o constantes universales detrás de la diversidad de creencias en sus múltiples aspectos, origen de todas las concepciones intuitivas, filosóficas y religiosas, diferenciando las cuestiones relacionadas con el mundo del espíritu: (el existir), de las que son de este mundo material: (el devenir), a efecto de reducir nuestro universo de ideas mediante el análisis y síntesis de las descripciones neutras de las experiencias espirituales, las explicaciones y las aplicaciones sapienciales del fenómeno de la trasformación humana, a fin de atenuar las barreras que separan a los pueblos por cuestiones de fe:
• En segundo lugar, habiendo puesto todo en duda, se comparan cada uno de los elementos constitutivos de la triada preteológica utilizando los principios universales del saber filosófico que cimientan los criterios jurídicos de prueba,

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para diferenciarlos atendiendo a los principios lógicos de: causalidad, certidumbre, coherencia, finalidad, identidad, objetividad, racionalidad, sincronía, y no-contradicción, que relacionan el todo y las partes, las premisas y las conclusiones, los fines y los medios, el ethos y el pathos, las intenciones y las acciones, los actos y sus consecuencias, los principios y los procedimientos, el derecho natural y las normas jurídicas, en sus diferentes aspectos y características. La aplicación metodológica de todos y cada uno de los principios de prueba sirve de elemento de juicio a nuestras conclusiones, vg:
• Atendiendo al principio de finalidad y la congruencia entre los fines y los medios, el ethos y el pathos: __La finalidad de la doctrina trascendente de Cristo es la de alcanzar la sociedad perfecta inculcando a sus seguidores el perfil de humanidad perfecta, mediante la practica intensa del amor misericordioso-VS- la finalidad de la doctrina supremaciíta de Israel es alcanzar la supremacía de las naciones ensalzando antivalores como si fueran valores dictados por Dios para sin escrúpulo alguno someter a los individuos, los pueblos y las naciones__ visualizando este antagonismo nos damos cuenta que se trata de dos doctrinas diferentes, totalmente opuestas: el espíritu, el humanismo, la trascendencia humana y la sociedad perfecta -VS- la materia, el supremacismo, el imperialismo y el sometimiento perfecto.
• La trascendencia humana tiene como finalidad trascender el dolor y el sufrimiento, trascender las limitaciones de los sentidos, trascender los contenidos y los procesos normales de la mente, trascender los estadíos alterados de conciencia hasta alcanzar a la paz, trascender la conciencia hasta alcanzar la supra-conciencia, mediante la disciplina mística y la terapia -VS- El supremacismo imperial judío tiene como finalidad sometimiento de individuos, pueblos y naciones sin importar los medios que se utilicen: el chantaje, el engaño, la difamación, el despojo, el acaparamiento y encarecimiento de bienes y servicios, la mentira, la tortura física y mental, la violencia, el crimen o el genocidio. Ideología que es seguida por los imperios, los gobernantes y los potentados para perpetuarse en el poder, y preservar sus inmensos privilegios sometiendo por hambre, miedo o terror, a sus semejantes.
• En tercer lugar atendiendo a las causales que originan las religiones y su relación con las inferencias erróneas de la fe que no llevan a igualar los contenidos y las formas de dos universos distintos, teniendo en cuenta que las religiones tienen su origen en la tríada pre-teológica integrada por la fenomenología o descripción neutra de la experiencia __la explicación de la experiencia y la aplicación terapéutica del fenómeno espiritual__ se procede a identificar a que elemento de la tríada preteológica se refieren los relatos teológicos, para estar en posición de dictaminar: si o no, las premisas que sirvieron de base para llegar a las conclusiones teológicas, concuerdan con las cualidades de los elementos la triada preteológica expuestos en los textos bíblicos, así:
I) La descripción neutra de la fenomenología de la experiencia mística o primera premisa preteológica, nos permite analizar sus características fenomenológicas reveladoras de los contenidos profundos de la mente, la conciencia individual, la conciencia colectiva y la metaconciencia; y son: atemporales, vivénciales, contestatarias de nuestras problemáticas y cuestionamientos existenciales, holográficas, inducibles, inesperadas, integralmente relacionadas (entorno, cuerpo, mente y espíritu), instructivas, interactivas, introspectivas, meta concientes, meta dimensionales, meta

Rodolfo Plata dijo...

sensoriales, poder plasmante, poder de trasformación. Su análisis nos permite diferenciar -las cuestiones espirituales, de las cuestiones sagradas-, -los principios universales del conocimiento filosófico y espiritual, de los convencionalismos sagrados de Israel-,-los fenómenos espirituales, de los fenómenos naturales-; y así poder inferir o darse cuenta:
1): `si o no´ la descripción neutra de las experiencias extáticas, es una respuesta interior de nuestro espíritu o sentido de unión que sigue las directrices del bien y el discernimiento en alguna de sus facetas, como son la bondad, la belleza, la sabiduría, y la justicia, y concuerda con las características de lo real que las lleva a ser verdades universales, genéricas, unitarias y trascendentes;
2) `si o no´ se trata de una respuesta interior de nuestro ego, personalidad o sentido de separación, cuyas directrices son el deseo y la aversión en cualesquiera de sus facetas, como son la avaricia, la beligerancia, los celos, la codicia el desprecio, el desenfreno, la envidia, la intolerancia, la gula, la lujuria, la pereza, la venganza, etc.; y solo tiene significado para un fin y comunidad particular.
3) `si o no´ se trata de la descripción neutra del fenómeno espiritual del encuentro cercano con Dios o lo divino [mundo espiritual], como el de la experiencia de la comunión que hay entre todos los seres y todas las cosas existentes en el universo, que es una constante universal en las vivencias extáticas de los místicos de otras religiones. O se trata de una de las manifestaciones o sintomatología del surgimiento inesperado del fenómeno espiritual de la transformación humana o kundalini (movimiento de fuerzas interiores) que anuncia __la muerte mística que se inicia con: la angustia existencial, el conflicto interior, el desaliento, el delirio, la enajenación, el estrés, el miedo inexplicable, la paranoia, las visiones aterradoras e inexplicables, el sufrimiento sin causa aparente__ hasta llegar al renacimiento fenómeno al que se refirió Cristo en la entrevista con Nicodemo, cuyas manifestaciones son: la resignación, la paz interna o quietud de la mente, experiencias de la vida antes de la vida o reencarnaciones anteriores, la iluminación, la sanación espiritual de traumas profundos, la transformación humana y la trascendencia, etc., a efecto de explicarlos y aplicarlos en beneficio del hombre.
4) `si o no´ se trata de una narración tradicional a efecto de honrar a sus patriarcas y profetas, sus hechos, legados y directivas; santificando: el pacto del Sinaí como plataforma constitucional de Israel como nación, el territorio, el pueblo, la ciudad de Jerusalén, el Templo y el Libro de Israel; en fin todo lo que es sagrado para Israel aunque nada tengan que ver con el espíritu o las cuestiones espirituales.
II) Las explicaciones de la fenomenología o segunda premisa preteológica nos permite indagar o darnos cuenta:
1) `si o no´ se trata de una explicación errónea o mágica de fenómenos naturales; tales como: la visualización del flujo electro magnético que fluye de la tierra hacia la atmósfera, interpretado por Moisés como el primer encuentro cercano con Dios, cuando erigió un altar en el Monte Sinaí, y transcurrido un tiempo, al nublarse el cielo, una lengua de fuego transitó por entre los despojos de su ofrenda __la segunda explicación errónea del encuentro cercano con Dios fue la interpretación de Moisés a la experiencia de la zarza ardiente o fuego fatuo que se da por la luminiscencia de los gases producto de la descomposición de la materia orgánica__ y la tercera explicación errónea del

Rodolfo Plata dijo...

encuentro cercano fue la interpretación mágica al fenómeno meteorológico de la tormenta eléctrica que se dio en el encuentro del Monte Sinaí, ocurrida después de que las tribus de Israel salieron huyendo de Egipto, donde el tronido del rayo se interpretó como la voz de Dios, y la fuerza e incandescencia del rayo como esencia de Dios, , a fin de atribuir designio divino la constitución de las doce tribus de Israel en un solo pueblo.
2) `si o no´ la conducta de los patriarcas de Israel, corresponde a la conducta que siguen los místicos en alguna de sus jornadas como el ayuno, el altruismo intenso, la renuncia a los bienes materiales y cosas de este mundo, la subyugación del cuerpo y los sentidos, la meditación, o se dedicaron actividades de la vida cotidiana, las actividades productivas como el pastoreo, el cuidado de la familia, etc
3) `si o no´ el cuestionamiento o problemática que indujo la respuesta de nuestra estructura interna, es una `cuestión existencial como el juicio final, la vida antes y después de esta vida, la común unión de todos los seres y las cosas, el renacimiento, el sufrimiento, la enajenación, la degradación humana´, etc. __una `cuestión intelectual vg. como la ley de la relatividad´ __o una `cuestión de este mundo como el anhelo una innumerable descendencia, el anhelo de riqueza y poder posesionándose de la península del Sinaí, el anhelo de la supremacía de Israel entre las naciones, manipulando el nombre de Dios para gobernar y unir las doce tribus de Israel en un solo pueblo, atribuyéndole a Dios la autoría de las leyes de la guerra para someter y despojar las naciones gentiles´
III) Las aplicaciones de la fenomenología y de sus explicaciones, o tercera premisa preteológica, nos permiten indagar o caer en cuenta:
1. `si o no´ la aplicación o enseñanza sapiencial que se derivó del fenómeno espiritual: es instructiva, ilustrativa y edificante, y cual es su significado para la vida eterna, como la práctica de las virtudes opuestas a nuestras imperfecciones que prescribiera Aristóteles para solucionar el problema del alma truncada, que concuerda con la directiva que indicó Cristo a sus seguidores: `sed perfectos, como mi Padre es perfecto´, directriz que nos orienta hacia el estadío de la trascendencia humana, lo cual explica la trasformación que sufrieron los apóstoles que de rudos pescadores se convirtieron en médicos de almas siguiendo el ejemplo y doctrina de Cristo, y la trascendencia humana de Cristo patente en su bondad y sabiduría plena, y el ejercicio de los poderes del espíritu que emergen después de la disolución del ego y el renacimiento mediante la vida continua en el bien y la verdad__o por lo contrario se trata de enaltecer anti valores santificándolos atribuyéndolos a ordenes de Dios, como: la ley del talión, el Canto de Lamec, o las leyes de la guerra dictadas por Moisés.
2. Lo cual nos obliga a satisfacer el principio de objetividad siguiendo la máxima de Cristo `Por sus frutos conoceréis al árbol´ atendiendo a las cualidades características espirituales de Cristo, señaladas por San Juan a los Partos en su 1ª Epístola capitulo IV __discriminando `si o no´ el perfil de humanidad perfecta reflejo en la vida, ejemplo y enseñanzas de Cristo, fue el perfil que inculcó a sus apóstoles y seguidores a fin de alcanzar la felicidad o buena aventuranza de la vida y la felicidad eterna__ es el mismo que el perfil egoísta de los patriarcas y profetas de Israel que inculcan a sus seguidores la falta de escrúpulos a fin de conseguir sus metas supremaciítas.

Rodolfo Plata dijo...

3. Y nos obliga a satisfacer el principio de certidumbre averiguando la vigencia del ethos judío a lo largo de la historia de Israel entre las naciones, objetivo en las leyes y directrices de la Torah a la luz de las reinterpretaciones cotidianas de sus seguidores: (Talmud de Babilonia, el Mishná, la Halaja); y averiguando la vigencia del pathos judío a la luz de la aplicación práctica del ethos a lo largo del la historia de occidente promoviendo herejías y complots contra la Iglesia, a fin de abrogar la fe en Cristo y su doctrina; y promoviendo complots y revoluciones en los Estados cristianos a fin de someterlos, implementado programas y directivas para hacer realidad la supremacía de Israel sobre todas las naciones; lo cual nos ayuda a confirmar la procedencia de la sentencia condenatoria que dictara Cristo en su magistral diatriba contra la hipocresía y puritanismo de los fariseos y sacerdotes de Israel, señalando como reos merecedores de pena eterna a los seguidores de la doctrina de Israel: (el supremacismo) y la conducta (criminal y genocida) de los hijos de Israel. Para contrastarlos con el ethos y pathos que Cristo quiso inculcar a sus seguidores imitando Su vida, ejemplo y doctrina, patente en algunos pocos de sus seguidores: (los apóstoles, los mártires y santos cristianos (san Francisco de Asís, Teresa de Calcuta, etc,), que dieron origen a las instituciones altruistas (la cruz roja, los hospitales, orfanatos, asilos, la educación y la beneficencia pública); porque lo que abunda son los anti testimonios, debido a la dualidad de nuestro modo de ser; ya que seguimos el ethos y pathos judío sin darnos cuenta que no seguimos a Cristo sino a Israel. La bondad de la doctrina de Cristo se confirma señalando su congruencia con el bien y la verdad en todas sus facetas que son las directrices eternas del espíritu, y la universalidad de su mensaje se confirma señalando su congruencia planteamientos existenciales de la filosofía clásica y moderna, y las conclusiones comparables de la ciencia: (logo terapia” formulada por Víctor Frankl y muchas prácticas psico terapéuticas), que sustancian la teoría de la trascendencia humana.
4. La congruencia entre la doctrina y la teoría de la trascendencia humana, nos da la confianza que la instrucción de la doctrina de la trascendencia humana expuesta por Buda en la Enseñanza de la Cuatro Nobles Verdades, es una misma cosa con la ilustración de la doctrina de la trascendencia humana expuesta en el ejemplo y enseñanzas de Cristo. Esta identidad y congruencia de los principios, medios y fines de la doctrina, la teoría y la práctica, nos da la evidencia del universalismo y bondad de la doctrina de la trascendencia humana ilustrada por Cristo -VS- la malignidad del egoísmo supremaciíta expuesto en los convencionalismos sagrados de Israel; lo cual nos da los elementos de juicio necesarios para revisar el diferendo pontificio que se dio cuando Su Excelencia Juan Pablo II, opinó que los judíos son nuestros hermanos mayores en la fe, revocando la sentencia de Cristo que señala a los seguidores del ethos y el pathos judío como reos merecedores de pena eterna, y revocando la doctrina milenaria de la iglesia que se dieron en los Concilios en defensa del cristianismo ante los continuos ataques judíos.
5. Y después de haber indagado el fondo del asunto utilizando los principios integrantes de un criterio de verdad que nos sirven para discriminar y diferenciar las cuestiones existenciales relacionadas con la fenomenología espiritual, de las meras conjeturas y e interpretaciones tendenciosas que nada tienen que ver con el mundo del espíritu. Contamos con los elementos de juicio necesarios y suficientes para llegar a una conclusión dictaminando si la vida, ejemplo y doctrina es semejante o opuesta a la vida, ejemplo y doctrina de los

Rodolfo Plata dijo...

patriarcas, sacerdotes, reyes y jueces de Israel; lo cual nos permite ordenar, resumir, separar y visualizar objetiva y claramente dos conjuntos o dominios antagónicos, respecto a los principios, los medios y los fines que persigue la ilustración de la doctrina de la trascendencia humana expuesta por Cristo mediante su vida, ejemplo y enseñanzas __VS__ las directrices, los medios y los fines que persigue la ideología supremaciíta de Israel contenida en los hechos criminales y genocidas de los ancestros de Israel y sus semillas, a tribuidas a designio divino sin que sean cuestiones espirituales.

Hallazgo de la razón: Agotado el procedimiento propuesto al haber diferenciado las congruencias e incongruencias que se dan entre: la fe y la razón, caemos en cuenta del error fundamental del cristianismo inducido por San Pablo: [2a Timoteo III, 16,17], para judaizar el cristianismo uniendo como si fueran una misma cosa, las enseñanzas de Cristo, con los hechos ancestrales de Israel, siendo cuestiones distintas y contrarias, con la intención de que los hijos de Israel seguidores de Cristo, siguieran siendo Israel, y los gentiles cristianos ayudaran Israel sin darse cuenta, a ser el primero entre todas las naciones; lo cual violenta los principios espirituales y filosóficos de la prueba, haciéndonos llegar a conclusiones y expectativas falsas que al no concordar con la realidad nos confunden, enajenan, pervierten y deshumanizan. Y para perpetuar el error fundamental, San Pablo descalificó la razón, diciendo:

`Mirad que nadie os esclavice mediante una filosofía fundada en tradiciones humanas, según los elementos del mundo y no según Cristo´; por que está escrito: `Desecharé la sabiduría de los sabios y la prudencia de los prudentes: ¿Dónde esta el sabio?,¿Dónde esta el docto?, ¿Dónde esta el sofista?¿Dónde están los espíritus curiosos de las ciencias de este mundo?, acaso no entonteció Dios la sabiduría del mundo, porque ya que el mundo teniendo a la vista las obras de la sabiduría divina, no conoció a Dios por medio de la ciencia humana, sino por medio de Cristo´ [1ª Corintios I, 19,,21] __`considerad hermanos quienes son los que han sido llamados a la fe de entre de vosotros, y veréis que no son los sabios según la carne, ni los poderosos, los nobles; sino que Dios ha escogido a los necios según el mundo, para confundir a los sabios, y ha escogido a los débiles para confundir a los fuertes y poderosos´ [1ª Corintios I, 26, 27]__ y `nadie se engañe a si mismo, si alguno de vosotros se tiene por sabio según el mundo, hágase necio a los ojos mundanos, a fin de ser sabio a los ojos de Dios; porque la sabiduría de esta mundo es necedad delante de Dios, pues está escrito: Yo prenderé a los sabios en su propia astucia´, y en otra parte `El Señor penetra las ideas de los sabios y conoce la vanidad de ellas´ [1ª Corintos III, 18,,20]. (Contradiciendo la enseñanza sobre el uso de la razón revelada por Cristo al ciego de nacimiento a fin de hacer un juicio justo para disolver las falsas certezas de la fe que nos hacen ciegos a la verdad, pues solo la verdad nos hará libres de las ataduras mentales). Dando origen al dogma de la inerrancia que lleva a los fideístas a descalificar la razón para criticar la Teología, ya que por ser palabra de Dios, es la verdad absoluta; lo cual, nos ha llevado a generalizar y creer que __tanto el Antiguo Testamento, como el Nuevo Testamento, son un mismo legado de conocimiento espiritual que revelan las verdades eternas o Ley de Dios __y por ello, no es necesario esforzarnos en practicar la disciplina mística requerida para alcanzar la experiencia de nuestro espíritu y conocer las verdades eternas__ ni tampoco es necesario el quehacer filosófico para llegar a ellas, pues ya los reveló Dios en la Biblia. Y esta separación entre la fe y la razón, es fatal para los creyentes, pues introdujo la dualidad moral y el error en la base de la estructura de nuestro pensamiento existencial y religioso; y esto es lo que ha provocado la atmósfera de deshumanización y pérdida de valores en la que vivimos inmersos.

Nano dijo...

A dónde quieres llegar Rodolfo. Vivmos en una época amoral. Ya nadie sabe qué es bueno y qué es malo, y es justamente porque nos alejamos de las Escrituras, reinó el relativismo e invalidamos las Escrituras porque no nos parecieron objetivas, y al presente la Biblia es lo más objetivo que existe. "Pasaran los cielos y la tierra, más mi Palabra no pasará", dijo Jesús. El mundo con todas sus ideas ha demostrado que se ha vuelto loco y ya no sabe qué pensar, como el pueblo de Nínive, ya no sabe distinguir entre su mano derecha y su izquierda, y la única opción que le queda es el ARREPENTIMIENTO.